La ruta de Yungay, bicipaseo realizado en el marco de la tradicional Fiesta del Roto Chileno, nos llevó el pasado viernes 17 de Enero a visitar lugares alternativos a los epicentros más reconocidos de este histórico barrio. Así, el recorrido puso la mirada de los bicipaseantes en hitos no incluidos en los tours tradicionales pero igualmente significativos en la historia y carácter de esta zona de Santiago: Basílica El Salvador, Sociedad de artesanos La Unión, Escuela República de Alemania, Estación fantasma del metro y Plaza Yungay.

UN CARNAVAL DE BARRIO

Como antesalaal carnaval barrial más antiguo de Santiago Centro que en la actualidad se revive cada año durante el mes de Enero, alrededor de doscientos pedaleros nos reunimos para visitar el barrio Yungay. Partimos a las 20:00de Plaza Italia para ir en busca del espíritu colorido y las historias que han dado identidad a este lugar. Para este recorrido, Bicipaseos Patrimoniales toma en cuenta sitios de alto significado para la memoria e identidad del barrio, como la Basílica El Salvador o la propia Plaza Yungay, y a su vez, lugares menos visitados, que nos hablan especialmente sobre la relación de los habitantes con el entorno, como la Escuela República de Alemania o la Estación de metro fantasma en Catedral con Libertad. La idea fue llamar la atención sobre epicentros que resignifican el espacio y nos dan cuenta del modo en que vecinos y transeúntes habitan, recorren y conviven en el lugar.

El contexto de esta fiesta que todos los años se toma el barrio durante tres o cuatro días nos permitió encontrarnos,a través del recorrido, con la sustancia popular y multicultural evidenciada no solo en los rostros de los transeúntes habituales sino también en sus huellas impresas en los pasajes y rincones insospechados que se van dejando descubrir al ritmo de cada paseante, recónditos  tan característicos de esta zona de la ciudad.

Por otro lado, la revisión histórica de este bicipaseo, puso de manifiesto la paradoja implícita en esta se celebración en que se carnavaliza un emblema de la historia oficial: el roto chileno como símbolo de las tropas victoriosas en Batalla de Yungay de 1839. Cabe anotar que dicha dualidad es característica propia del carnaval como celebración. Recordemos que en su propagación como costumbre popular europea, durante la Edad Media, el carnaval acompañaba a las fiestas religiosas, introduciendo a estas celebraciones un aspecto cómico y lúdico. Las fiestas de carnaval son en esencia un contrapunto a los asuntos de la cultura oficial, con lo cual se convierten en un escenario vital para la libre expresión de los pueblos, tal como lo anota M. Bajtín: “Todos estos ritos y espectáculos organizados a la manera cómica, presentaban una diferencia notable, una diferencia de principio, podríamos decir, con las formas del culto y las ceremonias oficiales serias de la Iglesia o del Estado feudal. Ofrecían una visión del mundo, del hombre y de las relaciones humanas totalmente diferente, deliberadamente no-oficial, exterior a la Iglesia y al Estado”[1].

Pero si bien la fiesta del Roto Chileno hace honor a un emblema del proyecto nacionalista, debemos recordar que esta celebración se asimila con La Fiesta de la Challa, festejo popular que data de finales del Siglo XIX, que se celebraba antes de la época de cuaresma, es decir, a la usanza del carnaval medieval y que fue reprimido en el intento de aburguesamiento de la sociedad santiaguina a comienzos del Siglo XX.

 

LLEGAMOS A LA BASÍLICA EL SALVADOR

 

basilicaBasílica El Salvador/ Fotografía: Alejandro Scabini
 

La Basílica El Salvador, ubicada en la intersección de las calles Huérfanos y Almirante Barroso, puede definirse como una ruina patrimonial. Este majestuoso templo católico de estilo  neogótico permanece en un estado lamentable después de los daños estructurales sufridos tras los terremotos de 1985 y 2010. La Basílica fue pensada como reemplazo a la desaparecida Iglesia de la Compañía de Jesús, consumida en el histórico incendio de 1863[2]. Debido a la magnitud del proyecto, encargado al arquitecto e ingeniero alemán Teodoro Burchard, la construcción tomó sesenta años (1871 a 1932) de arduas labores, obra que fue reconocida por el Vaticano, quien le dio el rango de Basílica. Sin embargo, entrado el Siglo XX, con la mudanza de las familias más pudientes hacia el sector oriente de la capital, la Basílica fue perdiendo fieles.

En 1977 es declarada Monumento histórico, pero aun así, no se da una adecuada mantención al edificioy se dejan pendientes obras de restauración primordiales, como la albañilería, por ejemplo. El abandono sufrido tras el paso de los años pasa finalmente la cuenta con el terremoto de 1985, cuando la Basílica sufre graves fracturas. El siniestro de la naturaleza rematado por las carencias de las políticas culturales frente a la conservación de los monumentos y sitios históricos, ha llevado a que la Basílica, punto de referencia ineludible de la entrada al barrio Yungay, quede relegada a modo de ruina.

 

 

LA SOCIEDAD DE ARTESANOS LA UNIÓN

Ubicada en la calle Guardiamarina Riquelme, al norte de San Pablo, se encuentra una de las instituciones más antiguas de nuestra ciudad. La Sociedad de Artesanos La Unión (SAU), fundada un 12 de enero de 1862 por el arquitecto y luchador social Fermín Vivaceta, es uno de los baluartes del mutualismo en Chile. Previo a que el Estado o el empleador se hicieran responsables de la seguridad, salud o gastos relacionados a la defunción  de un obrero, fueron los propios trabajadores que comenzaron a largo de todo Chile, a agruparse y ahorrar de forma colectiva y directa. Esos ahorros se destinaban de forma solidaria a  brindar protección ante accidentes, enfermedad o muerte a sus afiliados.

En aquella época, el vicepresidente de la orgánica señalaba:

En poco tiempo más serán un hecho aquellas viejas i caras ilusiones; tendremos un hogar propio que ofrecer a las sociedades hermanas (…) sin humillaciones a su dignidad ni compromisos que le prohíban proceder interior i exteriormente con arreglo a la que ella misma se dio” (En artículo de Nicolás Holloway, Revista Bello Barrio N°9, febrero 2009).

Esta cita representa el espíritu de este tipo de sociedades, las cuales autodeterminadas son testimonio de la solidaridad entre obreros. Hoy, la SAU conserva el espíritu de preocupación por el bienestar colectivo; su gran salón con escenario incluido, su  escuela vespertina para adultos y sus más de 100 socios, son algunas de las cosas que nos hace pensar que esta sociedad perdurará por muchos años más. Ojalá, por el bien de nuestra ciudad, así sea.

soc.artesanosSociedad de artesanos La Unión/ Fotografía: Alejandro Scabini

 

ESCUELA REPÚBLICA DE ALEMANIA

A lo largo de la ruta nos hemos encontrado con una permanente presencia de la multiculturalidad que caracteriza este barrio, razón que nos lleva a visitar una institución muy particular: la Escuela República de Alemania, establecimiento municipal mixto  que imparte jornada completa para 10 cursos de enseñanza básica desde kínder a 8vo.

El Barrio Yungay siempre ha sido un espacio de migrantes, desde los siglos XIX y comienzos del XX con las migraciones nacionales, del campo a la ciudad y, posteriormente,  a partir de los 90, con la  llegada demigrantes latinoamericanos, principalmente del Perú. Es una población que irá creciendo y que se concentrará en empleos precarios, generalmente mal pagados.A esta escuela asisten en promedio unos 350 alumnos y, he aquí lo destacable, más del 50% de la matrícula son alumnos extranjeros: peruanos,  ecuatorianos, colombianos y otros.

El alto porcentaje de alumnos extranjeros, provocó en el funcionamiento de la escuela una serie de cambios y ajustes dentro de la escuela que la fueron orientando hacia una búsqueda de la interculturalidad como uno de sus principios. Dicha iniciativa puede verse, por ejemplo, en el hecho de que cada día lunes se canta tanto el himno de Chile como el del Perú, así como en la realización de fiestas y actividades donde las expresiones artísticas y folclóricas de cada país toman protagonismo, conmemoraciones nacionales y muestras culturales, como la fiesta que realizan para el 12 de Octubre, entre otros.

Sin embargo, persiste el vacío en cuanto a nivel curricular donde los cambios se han hecho mucho más complejos debido a que el sistema escolar nacional parece no estar preparado para esta realidad. Si bien la comunidad valora cabios en los hábitos, a la vez la autoridad comprende que al cuerpo docente le hacen faltas herramientas para seguir progresando.  Pese a dichas carencias, la Escuela se destaca por los esfuerzos de integración y multiculturalidad que su comunidad escolar está llevando a cabo.

 

ESTACIÓN FANTASMA DEL METRO

Doblando por Libertad y hasta llegar a Catedral, a una cuadra de la Plaza Yungay, nos detenemos para conocer la historia de la Estación Fantasma del Metro. Se trata de la Estación Libertad, de la línea 5, la cual fue construida y terminada pero nunca se abrió. Hoy en día lo que queda en medio del vecindario es una plaza de concreto enrejada, la cual permanece totalmente en desuso y se convierte en residuo, en espacio fantasma: invasivo pero a la vez carente de vida y de posibilidad de convertirse en espacio público.

 

FIN DE RUTA: EL ROTO CHILENO

roto.chileno
Monumento al roto chileno, Plaza Yungay/ Fotografía: Alejandro Scabini

A modo de conclusión del recorrido, terminamos con el ícono más emblemático y a su vez el punto neurálgico, epicentro de la fiesta: la escultura del Roto Chileno al medio de la Plaza Yungay. Respecto a este emblema fundacional del “ser chileno”, convenimos en que la creación de la estatua del roto responde a la necesidad de edificación de un Arquetipo, figura que materializa la construcción de una Nación.  El arquetipo es una figura que busca generar un sentido de identidad único para un grueso espectro de la población, en este caso masculina, por lo cual debe ser una figura que permita abarcar la diversidad bajo un único símbolo. Así, la figura del roto chileno se erige como modelo de confluencia del “chileno común”, que si bien resalta las virtudes del buen miliciano,  como la obediencia, el ingenio y la valentía, conserva el sentido peyorativo del concepto de roto, como sujeto del común al que le están restringidos los privilegios de la élite.

Por otra parte, es significativo el hecho de que las características anatómicas del roto respondan al prototipo clásico greco romano. La obra es creada por el escultor chileno  Virginio Arias, artista de formación clásica quien se inspira para esta creación en el Hermes de Praxiteles (Grecia, Siglo IV ac) y presentada en el Salón de París de 1982. Las particularidades y virtudes del personaje representado por  la escultura se simboliza mediante su vestimenta: camisa abierta (aguerrido y aventurero), faja en la cintura, pantalón arremangado y pies descalzos (pobreza, honestidad y fragilidad).  Finalmente, la escultura adquiere su relevancia política en 1884 cuando el Municipio de Santiago compra a Arias la pieza para conmemorar la victoria de Yungay con un monumento al medio de la plaza.  Sin embargo, originalmente el artista había denominado  a la escultura: “héroe del pacífico”, inspirado en la Guerra del Pacífico (1879- 1882). Es decir que la pieza es descontextualizada y adquiere un nuevo sentido a causa de las decisiones políticas del Municipio, pues el artista tenía en mente un suceso acontecido 40 años después de lo que las autoridades de Santiago pretendían representar.

 

 

CONCLUSIÓN

El recorrido finaliza el viernes previo al festejo de la Fiesta del Roto Chileno. Cerca de las 22h los ciclistas se dispersan por la Plaza que se ya se empieza a vestir con luces de fiesta. Bolsas de challa junto a la mercadería de los vendedores ambulantes nos hacen un guiño para volver al día siguiente, cuando ya esté armado el carnaval. Mientras tanto nos devolvemos con placentero pedaleo de la noche veraniega y alentados por los vecinos que con su curiosidad y rostro de bienvenida nos supieron acompañar durante todo el recorrido.

 

 

 

 

[1]MijailBajtin. La cultura popular en la Edad Media y el renacimiento digitalización: Nacaveva Morales. edición: Marxists Internet archive, 2001.

 

[2]El domingo 22 de Diciembre de 2013 Bicipaseos Patrimoniales realizó la ruta “Santiago en llamas” en donde se visitó la historia de los incendios que han afectado el patrimonio de Santiago. Un hito central de dicho recorrido fue el incendio de la Iglesia de la Compañía de Jesús, ocurrido el 8 de diciembre de 1863, cuando la iglesia fue consumida por las llamas con cerca de 2000 fieles en su interior.