Bicipaseo Mujeres Marcan

foto: Christian Standen

En la historia tradicional de la construcción de nación el rol de la mujer aparece invisibilizado y, con ello, ausente en los símbolos, monumentos y edificios de la ciudad, como proyecto moderno y civilizador.  No es casualidad que el ejercicio de pensar en las huellas tangibles de quienes han construido la ciudad, arroje en su mayoría nombres de arquitectos, ingenieros y escultores, todos

hombres, en una historia de la urbanización donde la mujer aparece de modo excepcional y casi sorprendente. La mujer, que en la mayoría de democracias de América Latina adquiere derechos civiles que le permiten ejercer su ciudadanía hasta mediados del Siglo XX, ha tenido que pelear por un lugar en los espacios públicos. Lugar que hoy queremos profundizar y reivindicar. Este recorrido es una invitación a descubrir las marcas, huellas, trazos, andares de la mujer en la ciudad.

Visitamos lugares emblemáticos de Santiago, símbolos de la ciudad que a través de las historias particulares de mujeres, pretendemos re significar: de emblemas nacionales a historias locales,personales.

Las Mujeres, los lugares:

I. La fuerza del trabajo femenino en la construcción de La Vega

A comienzos de Siglo XX, con el proceso de migración campo ciudad, las mujeres empiezan a adquirir un rol público en el campo laboral. Desde su fundación, La Vega se convierte en un espacio de oportunidades para muchas mujeres cabeza de familia, quienes debían sacar adelante a sus hijos, ante la ausencia de sus maridos, quienes dejaban el hogar buscando oportunidades de mejores ingresos en la emergente industria nacional, pues esta requería mano de obra masculina para los trabajos pesados en los puertos, la  minería, construcción de vías férreas. Fue así como en la ciudad, las campesinas que llegaban solas y con hijos se fueron asentando fuera del ámbito doméstico, en espacios como La Vega, en donde pudieron productivizar sus saberes en torno a los alimentos y la cocina.

Como reivindicación de esta historia femenina sobre los orígenes de La Vega, surge la investigación Las Mujeres de la Vega, a cargo de las investigadoras Carolina Bastías, Consuelo Hayden y Daniela Ibáñez, quienes explican como la migración campo ciudad transforma el patrón familiar tradicional:

La Vega, donde como antes precisamos una parte importante de las actividades eran llevadas a cabo por mujeres, también refleja esta realidad. La configuración familiar matriarcal siempre ha estado y continúa estando muy presente entre las veguinas. De hecho, en la Vega Antigua es posible constatar la existencia de varios ejemplos de importantes comerciantes establecidas que manejaban solas sus negocios y mantenían a su familia: como Josefina Recabarren Lastra “Doña Chepita”, una de las fundadoras en 1909, madre soltera de dos hijas;[5] la viuda Aurora Morales (llegada a la Vega en 1920) a quien “Su negocio de pensión le ha permitido darse muy buenas satisfacciones y ha

conocido países como Argentina, Uruguay y Perú”;[6] o la señora María, una comerciante que partió como vendedora ambulante que llegó a ser muy rica y poderosa, y que todavía está muy presente en el imaginario colectivo de los veguinos”.

Si bien la presencia de la mujer en La Vega ha sido y sigue siendo determinante, basta con recorrer sus pasillos para encontrar en su mayoría cuerpos de mujeres realizando todo tipo de oficios, al llegar a La Vega por la Avenida Recoleta nos encontramos de frente con un obelisco -monolito fálico por excelencia- que en su base tiene rostros y nombres masculinos. Se trata de un homenaje a los historiadores que han recogido la memoria de la patria. Es la primera evidencia física en nuestro recorrido de la imposición de una Historia Oficial como un relato escrito exclusivamente por hombres.

II. Ramona Parra: La mujer en la lucha social.

Ramona Parra, la mujer en cuyo nombre se inspira el proyecto muralista Brigada Ramona Parra, fue una joven revolucionaria asesinada en la Masacre de la Plaza Bulnes. El 28 de Enero de 1946 es convocada una manifestación en apoyo a la huelga de los trabajadores del salitre de Mapocho y Humberstone. La marcha es reprimida violentamente por Carabineros, quienes disparan contra los manifestantes, Ramona recibe un disparo en la cabeza, es llevada de inmediato a la posta central pero muere a los pocos minutos. Tenía 18 años, trabajaba de día en el Laboratorio Recalcine y estudiaba contabilidad en la noche. A los 16 años, en 1944, se había inscrito junto a sus hermanas en las Juventudes Comunistas.

En 1968 y tras un Congreso de las Juventudes Comunistas, la figura de esta mártir luchadora se convierte en símbolo del mensaje revolucionario que instalará en los muros de la ciudad el colectivo  Brigada Ramona Parra. El objetivo de los murales era transmitir de forma rápida y eficiente la consigna de la lucha obrera, lo cual se traduce en un estilo de trazos simples y cargados de la simbología comunista: el puño, las aves, los obreros, la estrella. Ramona Parra también es homenajeada por Pablo Neruda en el poema Los Llamo y por Víctor Jara en la canción BRP.

En el caso del Paseo Bulnes el silenciamiento de la masacre allí acontecida es absoluto, el paseo reposa silencioso y apacible, como conteniendo el enorme peso de la estratosférica bandera de Chile que se impone desde la Alameda, y de fondo, el frontis de La Moneda como otro monolito sin huellas, siempre listo para la foto de postal. El colorido y multiplicidad de los murales inspirados por el espíritu ávido de revolución de Ramona Parra no se asuman en este lugar. En este punto es donde reafirmamos la necesidad no sólo de buscar sino hasta denunciar las marcas impresas por los cuerpos agonizantes de mujer, violentamente borroneados por una infraestructura lapidaria, sobria y sin manchas.

III. Isidora Aguirre: Del emblema nacional al teatro social.  

El conflicto de la demolición de la Pérgola de las Flores como espacio de encuentro ciudadano, ubicada a comienzo del siglo XX frente a la Iglesia San Francisco y demolida por orden municipal en 1948, fue la inspiración de la dramaturga Isidora Aguirre, creadora de la famosa comedia musical La Pérgola de las Flores, de 1960.

La obra retrata la incipiente identidad urbana del Chile de las primeras décadas del siglo, en el contexto de la migración campo ciudad y con una profunda reflexión de contenido social, el cual ha quedado un poco relegado con la imagen pintoresca que se ha dado a sus personajes, quienes se han convertido en personajes tipo, emblemas de “lo popular”. La temática de fondo es la migración campo-ciudad, ejemplificado en la protagonista Carmela, quien hace parte de un grupo de floristas que se organizan ante la crisis de la  Por otro lado, Los jóvenes que aparecen en la obra, muestran el apoyo a las floristas contra la demolición del lugar, representando así la agitación estudiantil vivida en aquel entonces.

Pero la Pérgola de las Flores es solo una pieza más dentro de la prolífica producción de la dramaturga, quien escribió más de 30 obras que fueron montadas y estrenadas y cinco novelas. La autora se enmarcó en la corriente del “teatro comprometido”, y entre cuyas obras destacan “Los papeleros”, “Población Esperanza”, “Lautaro” y “Los que van quedando en el camino”, basada en los acontecimientos de la Masacre de Ranquil de 1936, donde miles de campesinos que luchaban por sus tierras fueron violentamente reprimidos por la Fuerza Pública. En su inmensa producción escrita, dio forma a lo que Andrea Jeftanovic denomina  “una poética de la realidad. Isidora Aguirre, cuando escribía, siempre partía de la realidad. La inspiración brotaba de esa fuente directa, lo que ella llamaba rescatar episodios y personajes de nuestra historia o de la cotidianidad. Así me transmitió ella una máxima de su poética: Siempre pienso que mis obras, si retratan bien a la realidad —como decía Chejov— retratan también al ser humano y, por eso, son universales”.

El teatro de Isidora Aguirre es un discurso artístico que recupera la historia olvidada o de los olvidados. Si bien sus personajes son marginales, no aparecen como víctimas sino en su rol  subversivo. En especial las mujeres son quienes llevan a la acción y promueven los cambios en su entorno. Son mujeres ciudadanas y trabajadoras, protectoras y a su vez luchadoras. Es por su espíritu reivindicador y desestabilizador que el teatro de Isidora Aguirre sigue siendo actual. Es ahora labor nuestra, como lectores y espectadores del siglo XXI rescatar la fuerza de su dramaturgia e instalar en nuestra memoria colectiva los dramas sociales expuestos en sus obras para salvar a esta gran gestora del teatro chileno del estereotipo vaciado de discurso que se ha perpetuado mediante el emblema de las ingenuas pergoleras.

IV. La Palanca: Publicación feminista de propaganda emancipadora

Nuestra última parada es en la calle Copiapó 782, el imperio de los repuestos para autos. Llegamos en busca de una historia cuyos trazos han desaparecido por absoluto entre el olor a aceite de motor y bajo el cúmulo de piezas para autos. En este lugar se originó en 1908 La Palanca, periódico obrero bimensual de la Asociación de Costureras fundada en 1906. Es notable la lucidez de los textos que exponen las demandas femeninas por un trato laboral equitativa, así como las campañas de denuncia en contra de la violencia hacia la mujer y la “esclavitud de la mujer trabajadora”. En una sociedad donde la mujer aún no tenía derecho a elegir a sus gobernantes, lo cual es indicio suficiente de la subvaloración de sus capacidades intelectuales y desconocimiento de su rol social, llama la atención el estilo audaz, elocuente y sarcástico de su escritura. De igual modo se destacan sus reflexiones sobre el aumento de la mano laboral femenina y su rol en la organización del movimiento obrero urbano.

Las marcas de mujer que revelamos en este punto, son las de sus escritos, los trazos de su caligrafía impresa y repartida en publicaciones independientes desde entonces. La memoria del lenguaje, la escritura, ha sido un territorio fundamental para la mujer a la que le ha sido negado su paso por la historia. Invitamos también para el cierre de este recorrido a mujeres que siguen defendiendo con sus palabras este nicho del discurso femenino que es la escritura. Esta vez nos acompañó parte del equipo creador de la revista Ceres, publicación del movimiento feminista Marcha Mundial de las Mujeres en Chile. Se genera así un proceso de identificación con las prácticas de las mujeres organizadas desde hace más de un siglo y además una continuidad que da cuenta de una tradición no reconocida dentro del status quo del ámbito editorial de las publicaciones periódicas, dando cuenta del carácter independiente y alternativo de los movimientos femeninos, características que los convierten en espacios ideales para la reflexión crítica y la construcción de pensamiento.

 

Referencias:

 

Carolina Bastías, Consuelo Hayden y Daniela Ibáñez (editoras): Mujeres de la Vega: género,

memoria y trabajo en la Vega Central de Santiago. Santiago de Chile, 2011, pp. 38-40.

http://mujeresdelavega.blogspot.com/

 

Entrevista de Warnken a Isidora:

http://www.otrocanal.cl/video/isidora-aguirre-todas-las-flores-para-ella

http://andreajeftanovic.jimdo.com/revista-nomad%C3%ADa/

 

La Palanca

http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-75382.html

http://www.marchamujereschile.cl/quienes-somos/